Hay un pescador con el que sueño, a veces.
Cabello oscuro, ojos oscuros. Fondo azul. Cada vez que me ve llegar, me envuelve en sus brazos sin decir palabra. Llena mi copa de agua. Me lleva al mar. Me canta.
Es su canto lo que me atraviesa, porque casi nunca me habla. Siento, a través de su canto, la magia que imprime al viento al salir de su boca. Le transfiere algo que las palabras no alcanzan: lo oímos como un idioma, pero es algo más profundo.
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Quiero amistar con el tímido ciervo que es tu alma