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Ronroneo_de_gato1

Por la noche deambulaba en la ciudad un gato negro gigante, y solo se escuchaba ronronear.

En esta habitación ajena, acostada al lado del hombre que la habita mientras él y todo el mundo duerme, escucho el ronroneo desde el quinto piso deslizándose por el suelo y la tierra abajo.

La cortina que cubre casi por completo la ventana apenas deja ver un poco de la oreja del gato.

El pelaje se traga el brillo de la luna color leche y naranja, la luz se transforma en azul y chispa muda.

Se instala cerca de los contenedores de basura, indignos de su presencia, estorbos de su mirada.