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Vaiven

Transitar una vida se me hace complicadísimo,
dolorosísimo, lentísimo.
Por eso prefiero navegar el presente,
y sentirme que me mezo entre ola y ola,
suavemente me derrito y resbalo en mantequilla corporal,
un poco oscura, enteramente cálida.

Transitar una vida
es sentir su dolor,
la punzada eterna que viene ligada
a revivir un momento por siempre.

Por eso no transito.
Dejo ir las cosas,
no acumulo nada,
y me familiarizo, abrazo
ese sentimiento de que algo va mal
cuando me veo rodeada de nada.

Entre ola y ola, entre nada y nada,
elijo el vacío antes que la herida,
la sal antes que la punzada,
y aprendo a nombrar quietud
donde antes nombraba pérdida.